martes, 12 de mayo de 2020

Tema 5 Final





HEMORRAGIAS

Saber actuar ante una herida que sangra mucho es de vital importancia, de no ser así la persona afectada perderá mucha sangre y en cuestión de minutos perderá el conocimiento y entrará en parada cardiorrespiratoria. Según las estadísticas, el 48% de las paradas cardiacas traumáticas ocurren por una hemorragia no controlada.

 

Las técnicas para el control de hemorragias son muy sencillas y salvan vidas, apréndelas aquí.

DEFINICIÓN Y TIPOS

Denominamos hemorragia a cualquier herida con gran salida de sangre de sus cauces habituales (los vasos sanguíneos). Existen varias formas de clasificar las heridas. Aquí se exponen las que mejor nos pueden ayudar a la hora de evaluar una hemorragia. 

 

Atendiendo al tipo de vaso que se ha roto:

 

  • ARTERIAL. La sangre sale de una arteria, a impulsos y con un color rojo intenso. Muy peligrosas por la gran pérdida de sangre que presentan.
  • VENOSA. La sangre sale de una vena y lo hace de forma continua y con un color rojo oscuro.
  • CAPILAR. Las heridas más comunes y menos peligrosas. Son superficiales y con poca salida de sangre.
Hemorragia arterial
Hemorragia arterial
Tipos de hemorragias según su procedencia
Tipos de hemorragias según su procedencia
Hemorragia venosa
Hemorragia venosa

 

Según el destino final de la sangre:

  • EXTERNAS. Son aquellas en las que la sangre sale al exterior a través de una herida. Las hemorragias más importantes se producirán en las extremidades porque por ellas las arterias pasan de forma más superficial. Son las que vamos a ver en este artículo.
  • INTERNAS. Son aquellas que se producen en el interior del organismo, sin salir al exterior, por lo tanto la sangre no se ve, pero sí que se puede sospechar por el tipo de accidente sufrido y por los signos y síntomas de shock.
  • EXTERIORIZADAS. Son aquellas hemorragias que siendo internas salen al exterior a través de un orificio natural del cuerpo: oído, nariz, boca, ano o genitales. Su principal peligro no es la pérdida de sangre si no la lesión interna (cráneo, vísceras, órganos...)

Según el agente causante o mecanismo de producción:

  • Traumatismo: caída de altura, accidente de tráfico, golpe...
  • Abrasión, erosión o fricción
  • Arma de fuego
  • Agente cortante: radial, motosierra, cuchillas, cristal...
  • Agente punzante clavado: cuchillo, navaja, punzón, destornillador, asta de toro...
  • Explosión
  • Aplastamiento
  • Mordedura

CONSECUENCIAS DE UNA GRAN PÉRDIDA DE SANGRE

La pérdida de sangre provocada por una hemorragia puede derivar en un shock hipovolémico y si no se corrige empeorará a una parada cardiorrespiratoria y a la muerte. Los signos y síntomas del shock son:

  1. Alteración de la consciencia: mareo, confusión.
  2. Estado ansioso o nervioso.
  3. Pulso rápido y débil.
  4. Respiración rápida y superficial.
  5. Palidez de mucosas.
  6. Sudoración fría y pegajosa, generalmente en manos, pies, cara y pecho.

En el cuerpo de un adulto hay unos cinco litros de sangre. La pérdida de un litro y medio provoca una situación de shock grave (cuando donas sangre te extraen casi medio litro). En la situación más extrema esto puede ocurrir con tan solo tres minutos de hemorragia.

EVALUACIÓN

 

Observa los signos y síntomas de la persona para evaluar su estado y analiza la herida para decidir el método de actuación: localización, extensión, profundidad, lesión de órganos, suciedad, mecanismo causante... Hay ciertas heridas que, aunque muy aparatosas, no causan gran pérdida de sangre para que corra peligro la vida como una epistaxis (hemorragia nasal), una brecha en el cráneo, heridas en la boca, un gran desgarro... Y otras que sí son graves aunque a veces no haya sangrado abundante como una herida de bala, un cuchillo clavado (el cual nunca se debe retirar), una fractura abierta...

 

En general, debemos sospechar que la vida corre peligro por pérdida de sangre cuando nos encontremos una o varias de las siguientes situaciones:

 

- Hay una herida en una extremidad y la sangre sale de forma pulsátil lo que significaría que hay una arteria afectada.

- Hay un gran charco de sangre bajo la persona.

- Tiene las ropas muy mojadas de sangre.

- La persona tiene los signos y síntomas típicos de hipovolemia.

- Tiene algún miembro amputado de forma parcial o total.

 

Durante todo el proceso, ante cualquier persona accidentada, se recomienda el uso de guantes de látex o nitrilo para evitar ensuciar las heridas y también para no entrar en contacto con su sangre y otros fluidos y así minimizar el riesgo de contagiarnos de algunas enfermedades.

 

Compresión directa de la hemorragia y vendaje compresivo
Compresión directa de la hemorragia y vendaje compresivo

 COMPRESIÓN DIRECTA. Coge gasas, colócalas sobre la herida y presiona fuerte. Si no tienes gasas a mano puedes usar cualquier textil lo más limpio posible: ropa, trapo, pañuelo... Nunca retires ese apósito ya que sobre él se van formando coágulos que van taponando la herida y si lo quitamos volvemos a abrirla. Si se empapa mucho sigue poniendo más apósitos encima. Si es una herida muy grande puedes rellenarla con gasas y luego hacer la presión. Presiona al menos durante diez minutos con ambas manosEn casos de hipotermia el tiempo de coagulación se alarga mucho más de 10 minutos. Y en personas que estén tomando anticoagulantes puede que este método no cohíba la hemorragia y deberemos presionar hasta que vengan las asistencias, usar hemostáticos o realizar un torniquete si la herida es en una extremidad. 

 

Gasa hemostática y forma de uso
Gasa hemostática y forma de uso

- HEMOSTASIA. Para agilizar el control de la hemorragia existen en el mercado productos hemostáticos. Son especiales para tal fin y muy eficientes. Se venden en forma de gasas o gránulos y llevan una sustancia especial que genera la coagulación de forma artificial y así se bloquea rápidamente el flujo de sangre. Con ellos se debe rellenar la herida y luego se realiza la compresión normal con gasas. Algunos de ellos te aseguran que con tan solo un minuto es suficiente para cohibir la hemorragia. Incluso en menos tiempo, según la herida 

Venda compresiva para hemorragias
Venda compresiva para hemorragias

- VENDAJE COMPRESIVO. Si la hemorragia se controla puedes retirar tus manos y realizar un vendaje compresivo con venda elástica habitual. 

 

Hay también vendas compresivas especiales que comprimen la herida manteniendo los apósitos en su sitio y con un sistema de compresión y cierre que facilita su colocación. 

 

Una vez cohibida la hemorragia y vendada el propio herido se podría desplazar si fuera necesario como puede ocurrir en un entorno natural alejado de las asistencias sanitarias, en un accidente con múltiples víctimas o en un entorno hostil.  

 

Para heridas fuera de las extremidades estas son las técnicas de control de la hemorragia que se deben intentar ya que no se puede hacer un torniquete que sería otra opción. 

 

Torniquete real con medios de fortuna mal realizado e inefectivo
Torniquete real con medios de fortuna mal realizado e inefectivo

TORNIQUETE. Los torniquetes son efectivos deteniendo una hemorragia severa en las extremidades ya que cortan por completo el flujo de sangre. Sus complicaciones son escasas y la mayoría son atribuibles al estado crítico de los pacientes y no a su colocación.  Según diversos estudios solamente un 0,4% de los casos acaba en amputación y en un 1,5% se producen daños en los nervios. Puede generar daños musculares y/o nerviosos si no se ejecuta bien (principalmente por exceso de apriete o por usar una banda muy estrecha) o si se mantiene durante mucho tiempo. Se estima que la necrosis del músculo comienza a las 2 horas de la realización del torniquete y los daños irreversibles que requieren amputación comienzan a las 8 horas. Idealmente el torniquete se debe retirar antes de las dos horas, pero solamente por un sanitario.


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